Un informe reciente reveló que más de la mitad de los niños y adolescentes viven en situación de pobreza en el país. Aunque los indicadores muestran una leve mejora respecto a años anteriores, el problema continúa siendo estructural y persistente. La desigualdad social sigue marcando el acceso a derechos básicos como la alimentación, la salud y la educación.

Además, casi un tercio de los menores presenta dificultades para acceder a una alimentación adecuada de forma regular. La inseguridad alimentaria afecta especialmente a los sectores más vulnerables, con casos que incluyen privaciones severas. Estas condiciones reflejan una problemática que no logra revertirse pese a ciertas mejoras estadísticas.

El informe advierte que, si bien hubo avances, los niveles actuales aún están lejos de los registrados en años anteriores a la crisis prolongada. Las condiciones de vida de la infancia continúan atravesadas por múltiples carencias. En ese contexto, especialistas señalan la necesidad de políticas sostenidas para revertir la situación.

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