El índice de precios al consumidor registró en abril una suba del 2,6%, marcando una desaceleración en comparación con meses anteriores. Este dato refleja una tendencia de moderación en el ritmo inflacionario, aunque todavía se mantiene en niveles elevados. En términos interanuales, la inflación acumulada llegó al 32,4%, evidenciando el impacto sostenido de los aumentos.
Entre los rubros que más incidieron en el incremento mensual se destacan alimentos y bebidas, transporte y servicios básicos. Estos sectores continúan presionando el costo de vida, especialmente en los hogares de menores ingresos. A pesar de la desaceleración general, algunos precios regulados mantuvieron ajustes significativos.
El Gobierno sostiene que las políticas económicas actuales apuntan a consolidar la baja de la inflación en los próximos meses. Sin embargo, analistas advierten que el proceso dependerá de variables como el tipo de cambio y la evolución de tarifas. En este contexto, las expectativas inflacionarias siguen siendo un factor clave.




