El nivel de endeudamiento de las familias argentinas alcanzó un nuevo pico, impulsado por la caída del poder adquisitivo y el uso creciente del crédito para gastos cotidianos. En este contexto, la morosidad en distintos tipos de financiamiento se incrementó de manera sostenida, reflejando dificultades crecientes para cumplir con los pagos. El fenómeno afecta tanto a bancos tradicionales como a nuevas plataformas digitales.
Uno de los datos más preocupantes es el avance de la deuda en billeteras virtuales, que ya supera los niveles registrados durante la pandemia. Estas herramientas, que ofrecen acceso rápido al crédito, se expandieron con fuerza en los últimos años, especialmente entre sectores con menor acceso al sistema bancario. Sin embargo, esa facilidad también elevó el riesgo de sobreendeudamiento.
Los especialistas señalan que la combinación de tasas altas y salarios rezagados agrava la situación. A diferencia de otros períodos, la deuda no se licúa con la inflación, lo que incrementa el peso real de las obligaciones. Como resultado, cada vez más hogares destinan una mayor proporción de sus ingresos al pago de compromisos financieros.




