Una pequeña afección en el ojo de Franco Colapinto pone a prueba su resiliencia en un circuito donde la precisión es vital para sobrevivir al Albert Park.

Correr a más de 300 km/h requiere una visión periférica perfecta, algo que Franco Colapinto puso en riesgo hoy tras sufrir un inconveniente ocular en las pruebas de Melbourne. El piloto de Alpine debió ser asistido luego de notar que su ojo derecho lagrimeaba excesivamente, lo que afectaba su capacidad para calcular los puntos de frenado en las curvas más cerradas del trazado.

Los ingenieros de Alpine han tenido que ajustar los planes de carrera, ya que Colapinto no pudo completar la simulación de carrera larga debido a la irritación. Este tiempo perdido en pista es crítico, especialmente considerando que 2026 es el año del gran cambio reglamentario y cada minuto de datos con el nuevo motor Mercedes que equipa Alpine es oro puro.

El pilarense deberá demostrar su capacidad de adaptación para sobreponerse a este obstáculo físico. En una categoría donde los detalles definen las posiciones, la recuperación de su salud visual será tan importante como el set-up del coche para aspirar a meterse en la Q3 y pelear por los primeros puntos de la temporada.

Tendencias