A partir del nuevo atlas internacional, científicos lograron identificar el comportamiento diferencial de las mutaciones genéticas según el tejido donde se originan.
Uno de los grandes interrogantes de la oncología moderna es por qué una misma mutación genética puede desencadenar un tumor agresivo en un órgano y pasar inadvertida en otro. Utilizando el nuevo atlas de 590 líneas celulares, el equipo internacional del que participó la UNQ analizó específicamente el gen RAS, responsable de regular el crecimiento celular, para entender su impacto selectivo.
La investigación determinó que, si bien el gen RAS es un «gen dominante», su alteración no actúa de igual forma en todos los casos. En tumores de pulmón, páncreas e intestino, esta mutación está presente en el 50% de los pacientes y es determinante para el avance de la enfermedad. Sin embargo, en otros tejidos como la mama, su presencia requiere de otros errores genéticos adicionales para volverse crítica.
Este avance permite a la comunidad médica comprender mejor la «arquitectura» genética de cada tipo de cáncer. Según el Dr. Daniel Alonso, conocer estos mecanismos específicos es el primer paso para desarrollar tratamientos personalizados que ataquen directamente la falla genética según el tejido afectado, mejorando las tasas de éxito en los pacientes.





