La apertura de sesiones de Javier Milei no sólo generó impacto político sino también un intenso trabajo de verificación de datos. Diversas afirmaciones del Presidente fueron analizadas por el portal Chequeado, que detectó inconsistencias en indicadores sociales y económicos mencionados durante su exposición ante la Asamblea Legislativa. Uno de los puntos centrales fue la comparación con la crisis de 2001. Milei afirmó que al asumir encontró “indicadores sociales peores a los de 2001”.

Sin embargo, Chequeado explicó que si bien la pobreza y la inflación eran elevadas, los niveles de desempleo y otros indicadores estructurales no superaban los registrados en el colapso institucional y económico de comienzos de siglo. En 2002, por ejemplo, la pobreza superó el 50% y el desempleo alcanzó niveles superiores al 20%, cifras que no se replicaban al momento de la asunción del actual mandatario.

También fue cuestionada la afirmación sobre un “ciclo histórico de inversión”. Según el Buenos Aires Herald, la inversión pública registró una caída significativa en términos reales, por lo que el carácter “histórico” estaría vinculado a la magnitud del retroceso y no a una expansión.

En cuanto a las propuestas legislativas, el Presidente anunció reformas profundas en Justicia, educación, financiamiento político y sistema aduanero. Confirmó que los ministerios enviarán paquetes de leyes de forma mensual. No obstante, especialistas advierten que la viabilidad política de ese volumen de iniciativas dependerá del respaldo parlamentario, en un Congreso donde el oficialismo no cuenta con mayoría propia.

El discurso también incluyó referencias al conflicto de la empresa FATE, cuando Milei planteó si era correcto “pagar los neumáticos más caros contra la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle”. El Presidente no mencionó a la firma por su nombre, pero aludió al conflicto sindical que impactó en la industria del neumático durante el año pasado.

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