La reunión en AFA para intentar destrabar el conflicto contó con ausencias significativas de dirigentes y representantes de clubes tradicionales, profundizando la grieta interna. Entre los que no se presentaron se encuentran autoridades de entidades con calendario más comprometido por competencias internacionales, lo que indica tensiones sobre prioridades y tiempos de la temporada.
Los dirigentes ausentes justificaron su ausencia en la necesidad de dialogar directamente con los clubes afectados antes de comprometer posiciones formales. La falta de consenso pone en evidencia la complejidad de equilibrar intereses sectoriales dentro del fútbol argentino, en un contexto donde la planificación deportiva y económica se ha vuelto más exigente.





