El piñón producido en la Provincia de Buenos Aires inicia un proceso que lo lleva desde campos costeros hasta mercados europeos donde es considerado un producto premium.
Tras la recolección y el secado, el fruto se clasifica y se envasa en pequeñas cantidades debido a su alto valor. Restaurantes y distribuidores especializados son los principales compradores.
Este fenómeno demuestra cómo la provincia puede diversificar su producción incorporando cultivos no tradicionales que encuentran nichos rentables en el exterior.





