El masivo corte de luz que afectó a la Provincia de Buenos Aires durante el festejo de Año Nuevo dejó escenas repetidas en distintos distritos: familias brindando a la luz de velas, cenas interrumpidas y celebraciones que debieron adaptarse a la falta de energía eléctrica.
En varias localidades, el apagón se extendió por más de cuatro horas, lo que provocó pérdidas en comercios gastronómicos y complicaciones para personas electrodependientes. Los reclamos se multiplicaron en redes sociales, donde vecinos denunciaron que no se trata de un hecho aislado sino de un problema recurrente en cada temporada de alta demanda.
Desde los municipios se activaron protocolos de emergencia para asistir a los sectores más afectados y se solicitó a las distribuidoras acelerar las tareas de reparación. En algunos casos, el restablecimiento del servicio fue desigual y se produjo por tramos.
El episodio volvió a poner en agenda la fragilidad del sistema eléctrico bonaerense. Mientras avanzan los relevamientos de daños y responsabilidades, crece la presión para que se adopten medidas estructurales que eviten que situaciones similares se repitan en fechas clave.





