La muerte de Kshamenk, la orca que había sido rescatada luego de un varamiento en San Clemente del Tuyú, generó una profunda tristeza entre organizaciones ambientales, especialistas en fauna marina y vecinos que siguieron de cerca su historia. Desde el momento en que fue hallada, la enorme ballena despertó una ola de solidaridad y esperanza que acompañó todo su proceso de atención.
El varamiento de Kshamenk en las playas del Partido de la Costa había movilizado a equipos de rescate y profesionales, que trabajaron arduamente para ponerla a salvo y trasladarla a un centro de rehabilitación. Durante días, técnicos, biólogos y veterinarios dedicaron esfuerzos continuos para intentar estabilizar su salud y ofrecerle las mejores posibilidades de recuperación.
A pesar de los cuidados intensivos y del esfuerzo de los especialistas, la orca no logró superar las complicaciones asociadas a su situación de estrés y desnutrición tras el varamiento. La confirmación de su muerte causó consternación tanto en el ámbito científico como entre quienes habían seguido su caso con gran interés y emoción.
La historia de Kshamenk reavivó la discusión sobre la conservación de las especies marinas y los desafíos que enfrentan ante incidentes de varamiento. Su paso por las costas argentinas y la respuesta comunitaria que generó dejaron una huella en quienes luchan por la protección del ambiente y recuerdan la fragilidad de la vida silvestre frente a las adversidades.





