La Confederación General del Trabajo (CGT) cuestionó con dureza el aumento del salario mínimo que el Gobierno fijó por resolución, luego de que fracasara el acuerdo en el Consejo del Salario. La central obrera consideró que la suba es “insuficiente” y que no refleja el deterioro real del poder adquisitivo. El monto quedó en $334.800, apenas $12.000 por encima del valor congelado desde agosto.

Durante la reunión del Consejo, los empresarios habían ofrecido un incremento de $4.000, mientras que el Gobierno decidió avanzar unilateralmente. Con el nuevo esquema, la suba interanual acumulada hacia agosto del año próximo será del 17%, una cifra que la CGT califica como “desconectada de la realidad” inflacionaria.

Los gremios sostienen que el salario mínimo se encuentra cada vez más lejos del costo de la canasta básica y que su actualización debería contemplar las necesidades alimentarias de las familias argentinas. También remarcan que el monto influye directamente sobre millones de trabajadoras y trabajadores no registrados, beneficiarios de programas sociales y empleadas de casas particulares.

Ante este escenario, la CGT anticipó que evaluará próximos pasos junto a otros sindicatos y organizaciones sociales. La central obrera volvió a pedir una política de ingresos “seria, urgente y sostenida” para frenar el deterioro salarial, y reclamó una nueva convocatoria para discutir un aumento acorde al contexto.

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