En poco más de un mes, el presidente de Diputados, Martín Menem, consiguió lo que la Casa Rosada le había pedido: quebrar la primera minoría peronista y asegurar que La Libertad Avanza comande el bloque más grande. Los libertarios sumaron 13 diputados a fuerza de vaciar al PRO, cooptar radicales y negociar con gobernadores aliados como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca). La salida de Fernanda Ávila, Sebastián Nóblega y el diputado electo Fernando Monguillot del bloque de Unión por la Patria fue uno de los movimientos decisivos.

Al mismo tiempo, las negociaciones incluyeron el control de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), cuyos dividendos hoy se reparten con la Nación y que podrían pasar íntegramente a Catamarca, un incentivo que habría pesado en la decisión de Jalil. Mientras tanto, Claudia Palladino, diputada electa por el justicialismo de esa provincia, optó por permanecer en el bloque que preside Germán Martínez, marcando que la fuga no fue total.

En paralelo, el oficialismo capitalizó el pase de Francisco Morchio, diputado entrerriano vinculado a Rogelio Frigerio, que terminó de consolidar los 95 escaños propios y aliados. El resultado es un mapa parlamentario en el que La Libertad Avanza controla la primera minoría, el peronismo queda relegado y el PRO aparece debilitado, mientras se definen las presidencias de comisión y las llaves de un Congreso que será clave para la suerte del programa libertario.

Tendencias