La Legislatura bonaerense se prepara para una sesión clave en la que podría definirse el futuro financiero de la provincia. Axel Kicillof insiste en que “necesitamos funcionar y que funcionen los municipios”, y por eso empuja la aprobación de un paquete de endeudamiento por 3685 millones de dólares para el año próximo.
El problema es que el proyecto requiere dos tercios de los votos en Diputados, una vara más alta que la del Presupuesto y la Ley Fiscal, que ya fueron aprobados.
Para alcanzar la mayoría agravada, el oficialismo tendió puentes con sectores de la oposición no alineados con la alianza PRO–La Libertad Avanza. En el menú de incentivos figuran cargos en el Banco Provincia (BAPRO) y otros organismos, a cambio de acompañar la ley o, al menos, no bloquearla.
En esa ingeniería política, la mirada se posó en los bloques radicales, la Coalición Cívica, Nuevos Aires y los libertarios dialoguistas, que podrían sumar 27 votos a los 37 del peronismo y asegurar el objetivo.
Si esa jugada no prospera, el gobierno provincial contempla otra salida: convencer a algunos legisladores opositores de que no bajen al recinto, lo que reduciría la cantidad de presentes y, con ello, el número de votos necesarios para alcanzar los dos tercios.
De ese modo, Kicillof podría completar el trípode de su paquete de leyes para 2026, mientras la oposición más dura intenta “salvar la ropa” sin pagar el costo de un voto afirmativo a un nuevo endeudamiento.





